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Escrita originalmente por Virginia Fernández Aparicio.



    El 20 de octubre de 2011 E.T.A. anunciaba el «cese total y definitivo» de su actividad armada y el 3 de mayo de 2018 se anunció su disolución, después de que, en sus últimos años, la banda terrorista se viera cada vez más acosada y aislada, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, y que acabó con su disolución. Pero su fin, después de más de 50 años de atentados y asesinatos, no fue algo que pasara de la noche a la mañana, es un proceso más complejo que se podría decir que se inició muchos años antes.

    Tras la muerte de Franco, con la posibilidad de formar parte del nuevo sistema constitucional y acogerse a la Ley de Amnistía del 77, amplios sectores de E.T.A. abogaron por el abandono de la violencia y apostar por la vía política y el diálogo como única salida. E.T.A. se escinde así en dos grupos con la creación de E.T.A.-pm (E.T.A. Político-Militar2), más a favor de la vía política y que daría lugar a la creación en 1978 del partido Herri Batasuna, y la E.T.A. más militarizada, que se negaba a abandonar la violencia.

    En los llamados «Años de plomo» y sobre todo entre 1978-80 se vivieron los años más sangrientos de la banda terrorista, con 178 asesinatos, a pesar de la oposición de una parte de sus miembros, que pasaron a ser considerados «desertores de la causa» y traidores a E.T.A. y, por tanto, nuevos objetivos de la banda. El asesinato de dos los dos principales defensores de la vía política, Mikel Solaun2 y Yoyes3, supuso un antes y un después para E.T.A. Por primera vez no se asesinaba a un «opresor del pueblo vasco», sino a algunos de sus miembros más importantes y que habían sido sus referentes a finales de los años 70.

El asesinato de Yoyes provocó un cambio en la percepción que tenía la sociedad vasca de la banda terrorista hasta ese momento y hará que, en los siguientes años, con cada atentado4, el apoyo social a E.T.A. vaya a menos5. Así hasta llegar al secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco6, que supuso el rechazo unánime de la sociedad española, dejando a la banda terrorista en una situación crítica de la que ya no se recuperó.

    A partir del año 2000 el rechazo de la violencia va en aumento, incluso dentro de la propia izquierda abertzale, y después de los atentados del 11-S aumentó la cooperación internacional, especialmente de Francia, con las autoridades españolas en la lucha antiterrorista, permitiendo «descabezar» a E.T.A. en numerosas ocasiones. Además, se aprobó la Ley de Partidos Políticos, que permitía ilegalizar cualquier partido que se considerara afín a E.T.A., lo que fue un duro golpe para la banda, que perdía a su «brazo político»7 en muchos ayuntamientos vascos.

    Acosada en todos los frentes, el último atentado de la banda con víctimas en España fue en 2009, con el asesinato de dos guardias civiles8. Anteriormente, en diciembre de 2006, atentaron en el aeropuerto de Barajas rompiendo las negociaciones con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero durante una de sus últimas treguas9.

    En 2010, mediadores internacionales10 reclamaron a E.T.A. un alto el fuego definitivo y en octubre de 2011 la banda anunciaba el fin de la lucha armada y la continuación de la hoja de ruta de la tregua de 2006. Se inician las negociaciones con el gobierno para impulsar el proceso de paz, lo que no impidió que siguieran las detenciones de miembros de E.T.A. y personas relacionadas con la banda11. Aun así, la banda terrorista siguió con el proceso de desarme12 previo al anuncio de su disolución definitiva en mayo de 2018.

    En definitiva, el fin de E.T.A. es un proceso largo y complejo que se inició con el fin de la Dictadura y que no se podría entender sin analizar determinados acontecimientos ocurridos durante la Transición y los primeros años de la democracia, que provocaron un cambio en la mentalidad de la sociedad vasca13, que empezó a mostrar su rechazo a los asesinatos y a la violencia de la banda. Ese rechazo, que se extendió por todo el país, junto con una política antiterrorista intensificada en los últimos años a raíz de los atentados del 11-S y el terrorismo islamista, ahogaron de tal manera a la banda que su disolución sólo era cuestión de tiempo, al igual que le ocurrió al I.R.A. en Irlanda del Norte o la R.A.F. en Alemania14.



Citas y/o referencias:

  1.        Disuelta en 1982, la mayoría de sus miembros pasó a formar parte de la formación política Eukadiko Ezkerra, en un proceso de reinserción social iniciado por U.C.D. y que el Gobierno de Felipe González llevó más allá, con el intento de reinserción de los etarras que se comprometieran a renunciar a las armas, como una forma de acabar con el apoyo social a E.T.A.
  2.    Asesinato en febrero de 1984.
  3.   Dolores Gonzáles Katarain (alias Yoyes), fue la primera mujer dirigente de E.T.A. Contraria a la vía armada de la banda y a favor de la línea política, abandonó E.T.A. en 1982 y se refugió en México y en París, antes de volver al País Vasco, donde fue asesinada el 10 de septiembre de 1986. Muchos consideran que el asesinato de Yoyes es el inicio del fin de E.T.A.
  4.   Uno de los atentados que mayor rechazo provocó fue el de Hipercor, en Barcelona, en 1987.
  5.   Aun así, sobre todo en los años 80, E.T.A. siguió teniendo un apoyo importante en la sociedad vasca favorecido por la llamada «guerra sucia» del Estado, con la aparición de los G.A.L. (Grupos Antiterroristas de Liberación) y las continuas acusaciones de abusos y torturas por parte de las autoridades españolas.
  6.     Concejal del Partido Popular, fue secuestrado en julio de 1997 en Ermua. La banda dio un plazo de 48 horas al gobierno para que acercaran a los presos de E.T.A. a cárceles del País Vasco o lo asesinaría. El Gobierno no cedió al chantaje de la banda y el concejal fue ejecutado, lo que provocó las mayores manifestaciones contra el terrorismo en España hasta esa fecha y también en el País Vasco, donde hasta ese momento el miedo a las represalias hizo que prácticamente nadie se atreviera a alzar la voz.
  7.           Herri Batasuna.
  8.      La última víctima de E.T.A. es un gendarme francés, que murió en un tiroteo con miembros de la banda en marzo de 2010 cerca de París.
  9.     Desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, E.T.A. anunció varias treguas que no cumplió y siguió asesinando, aunque en menor medida que las décadas anteriores. Sus últimos atentados causaron una gran repulsa en todo el país.
  10.     Entre ellos Brian Currin, abogado sudafricano, que también participó como mediador en los acuerdos de paz de Irlanda del Norte. El I.R.A. Provisional anunció su desarme en 2005, dejando a E.T.A. como el único grupo armado en Europa.
  11.      Incluso llegaron a detener a un grupo de activistas cuando se dirigían a entregar y destruir uno de los arsenales de E.T.A., lo que provocó una masiva protesta en Francia y que, a partir de ese momento, el Gobierno francés cambiara su forma de actuar y permitiera a la banda continuar su desarme.
  12.    El 8 de abril de 2017 se realizó la entrega definitiva de armas de E.T.A. en un acto público en Bayona con el apoyo del Gobierno francés.
  13.      Principal apoyo de la banda durante sus primeros años.
  14.        Disuelto en 1998.



Bibliografía:











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